lunes, 27 de enero de 2020

¿Se puede comprar la salud?





Resultado de imagen de inequidad social

“La pobreza acorta la vida casi tanto como el sedentarismo y mucho más que la obesidad, la hipertensión y el consumo de alcohol”. Así de tajante es el resultado de un macroestudio realizado entre 1,7 millones de personas que publicó la revista Médica The Lancet en 2017. 


El bajo nivel socioeconómico es uno de los indicadores más fuertes de la morbilidad y mortalidad prematura en todo el mundo” aseguran los autores del mencionado estudio, una treintena de especialistas de instituciones de renombre como la Universidad de Columbia, el King’s College de Londres, la Escuela de Salud Pública de Harvard y el Imperial College de Londres, a lo que añaden que “la adversidad económica debe ser incluida como un factor de riesgo modificable en las estrategias de salud local y global, las políticas y la vigilancia del riesgo para la salud”.

Resultado de imagen de desigualdades en salud
Numerosos estudios científicos muestran que las desigualdades en salud son grandes y responsables de un exceso de mortalidad y de morbilidad superior a la mayoría de factores de riesgos de enfermar conocidos.

La exposición durante la infancia a situaciones de privación y de desigualdades sociales se asocia al desarrollo de problemas de salud a corto, medio y largo plazo: hay más obesidad infantil en familias con rentas bajas. Esto puede deberse en gran medida a que estos niños comen peor porque los alimentos más accesibles y baratos suelen ser los menos saludables.




Está claro que de cara a la prevención de futuras enfermedades o muertes prematuras es esencial que las elecciones más saludables sean las más accesibles para todos y todas con independencia de clase o condición. La OMS advierte que la responsabilidad individual solo puede ejercerse plenamente cuando los individuos gozan de acceso equitativo a una vida sana y disponen de apoyo para tomar decisiones saludables.

Resultado de imagen de desigualdades en salud
El considerado precursor de la Salud Pública y la higiene moderna, Johann Peter Frank, escribió a principios del siglo XIX un tratado en el que exponía el papel que deberían cumplir lo estados para contribuir a la salud de sus poblaciones. En el mismo consideraba a la miseria como la madre de las enfermedades, convirtiéndose en uno de los primeros de la era moderna que consideró los aspectos económicos y sociales como importantes para la salud de la población.

Imagen relacionadaWalfo Fernández, del área de Educación para el Desarrollo de Manos Unidas expone que “nuestra experiencia nos dice que la promoción de la salud y el desarrollo caminan juntos y que luchar contra la pobreza nos ayudaría a reducir la incidencia de muchas enfermedades en la población más necesitada y revertiría en unas mejores condiciones de vida y por tanto, en mayores oportunidades de desarrollo”. En definitiva, la salud de una sociedad, depende de la salud de su población.


Fernández también destaca el hecho de que la salud esté relacionada directamente a la inequidad social. “Realmente se produce una relación causa/efecto de doble dirección: la pobreza genera mala salud y la mala salud contribuye a perpetuar la pobreza. La pobreza es el mayor obstáculo para la salud” Reflexionemos

Sonia Jiménez Palenzuela
Técnica de Educación para la Salud y Participación Comunitario 
para la Acción Local en Salud
Málaga
 

lunes, 13 de enero de 2020

MARKETING SOCIAL Y SALUD


MARKETING SOCIAL Y SALUD



Ese podría ser el título con el que resumir el IX Encuentro Provincial de Acción Local en Salud de Huelva, celebrado en Isla Cristina el 28 de noviembre de 2019 y que abordó desde la práctica, el trabajo con los “Hábitos y Estilos de vida”.
Sobre las notas tomadas es ese evento que agrupó a más de 60 personas de más de 20 municipios onubenses, planteamos hoy esta reflexión. Ya desde la conferencia marco, quedó claro que la salud, desde el punto de vista de la promoción, es un Producto Social, y que cómo tal hay que entenderlo, con lo que ello conlleva, es decir tiene que competir con otros productos para captar la atención de su población diana o, utilizando términos sacados del marketing, de su target group.


Pero veamos qué es eso del marketing. Muchas son las personas que ante cualquier acción comercial, publicitaria, de comunicación, de promoción, de ventas, etc. mencionan las palabras “eso es cosa del marketing”; incluso despectivamente relacionándolo con la manipulación. O con las ventas. O con la publicidad. Y el significado de la palabra marketing no tiene absolutamente nada que ver con ninguna de estas palabras ni sus conceptos.


Una buena definición de marketing es la que dice que el marketing es un conjunto de técnicas y pasos, organizados y sistemáticos que precisan del buen conocimiento de un producto o servicio y de su comprador o usuario; ya que con el marketing haremos llegar y poner a disposición de las personas (clientes, usuarios,…) el producto en tiempo, manera, forma y precio adecuado para que sea adquirido fácilmente; con un beneficio tanto para el usuario como para la empresa (organización) que inicia el proceso.









Ahora podríamos preguntarnos es aplicable esta concepción a la promoción de la salud? ¿Podrían beneficiarse los Planes Locales de Salud del conocimiento y la aplicación de esas técnicas y pasos organizados y sistemáticos?




Si la respuesta a esas cuestiones es afirmativa, ya estamos tardando, puesto que, incluso en este universo del trabajo comunitario por la salud, hay competidores, en muchas ocasiones cercanos a los decisores, con los que tendremos que “jugarnos los cuartos”.
En este contexto juega un papel importante el dejarse ver, es decir contar lo que hacemos, tenemos que poner en valor la plasticidad o lo que es lo mismo pluralidad y variabilidad de las acciones que se abordan desde los Planes Locales, que potencia el trabajo colaborativo, la intersectorialidad, la solidaridad entre servicios, la transversalidad, las accesibilidades diferentes. En definitiva una serie de valores trascendentales para el desarrollo comunitario que se orienta al enriquecimiento social, y que es básico para los colectivos menos favorecidos.
En este sentido, resulta evidente que la importancia de la visibilidad de las acciones, va más allá del éxito o fracaso de las propias actividades, puesto que los objetivos no son solo biológicos, traspasan ese marco, y se orientan a las emociones, a los aspectos psicológicos, sociales e integración social.
Hay que saber aprovechar las oportunidades, actualmente la salud es un nicho de mercado importante, se ha puesto de moda, la gente quiere estar más sana y consume “productos” que favorezcan ese deseo, lo que visto así parece algo poco estimable, incluso mal visto, puede suponer una oportunidad puesto que supone una mayor atención y compromiso por parte de los poderes públicos, se abren líneas de colaboración como el patronazgo, las empresas introducen dentro de su responsabilidad social corporativa elementos de salud, se identifican activos para la salud en pleno uso en todos los municipios, algunos pueblos han sabido convertir espacios culturales tradicionales en medios de avance de la promoción de la salud.
En definitiva, si queremos seguir creciendo, tenemos que aprender a atraer y seducir a nuestro target group.
¿Empezamos con el marketing social?



Isidoro Durán Cortés
Técnico de Salud en Educación para la Salud y Participación Comunitaria para la implantación de las Unidades de Acción Local en Salud de Huelva